Aprender a vivir: Tu percepción

Aprender a vivir: Tu percepción

La percepción que tienes es una función del cuerpo, lo que supone una limitación de la conciencia.

La percepción ve sólo a través de los ojos del cuerpo y oye a través de sus oídos, no de la conciencia. No creas que el cuerpo es algo independiente, pues sólo responde a las intenciones de la mente.

Si nuestra mente está a favor de nuestra verdadera esencia interior, el cuerpo entonces se convierte en una herramienta de comunicación extraordinaria. Podemos mirar la vida con otros ojos.

No escuchamos nuestra voz interior porque permanece oculta por esa otra voz a la que estamos acostumbrados a escuchar; la voz del yo falso y separado que necesita estar voceando. La voz que no es nuestra esencia necesita chillar, más que nada, porque lo que dice es falso.

Nuestra esencia habla con ternura, susurra en nuestro interior y habla con claridad. No  podemos escucharla si estamos identificados con nuestro cuerpo.

La mente que nos habla sin parar, que está de pasado a futuro y juzgando siempre, cree en la culpabilidad, cree en el miedo y cree en que no somos merecedores de todo lo bueno.

Para esta mente existe la injusticia en el mundo, y se pone la etiqueta de juez juzgando las acciones de los demás y definiendo a los otros en base del pasado. No es capaz de ver peticiones de ayuda ahí fuera. El ataque lo considera real y necesario. No sabe de ternura y amor.

Esta mente desde la que mal vivimos, es incapaz de perdonar, ni siquiera así misma. No sabe lo que es dar y recibir.

Nuestro verdadero problema es que no recordamos quiénes somos, pues nos hemos identificado con esa voz.

Podemos elegir lo que queremos aprender o recordar en cualquier momento. Podemos despejar todos aquellos obstáculos que nos impiden experimentar la presencia auténtica del amor. El amor es nuestra esencia, es nuestra herencia natural. Su opuesto es el miedo. Sin embargo, nada irreal existe, y si eres consciente de lo dormido que estás, te darás cuenta también de que todo tu sistema de pensamiento se basa en el miedo, un miedo fabricado por falsas ideas, por falsos conceptos, por cuestiones totalmente irreales. Nada irreal existe…

Todas las expresiones de amor son una invitación a la vida en todo su potencial. La inspiración proviene del amor, y todo lo que proviene del amor es un regalo muy valioso.

Cuando no actuamos, pensamos o sentimos desde el amor, es que algo anda mal. Cuando damos amor, recibimos lo mismo simultáneamente.

El silencio nos lleva a este amor. Es nuestro medio de comunicación entre todo lo creado (nosotros) y el creador (o la fuente). Por medio del silencio recibimos amor.

Los pensamientos son muy importantes, pues pueden generar una experiencia basada en la escasez, o generarnos una experiencia espiritual de abundancia.

Los regalos de la vida cancelan el pasado en el presente y liberan el futuro. Los regalos están en todas partes, pero sólo en el instante presente. Si mantienes tu presencia en el aquí y ahora despertarás tu conciencia de que tu esencia es la verdad, no tu cuerpo. Crees que lo que no puedes ver con los ojos del cuerpo no existe, y esa creencia te evita ver lo esencial y la verdad, así como tu libertad.

Puedes corregir tu percepción o seguir siendo esclavo de tu mente parlante. Puedes despertar al Ser que eres, al milagro de vida que eres, capaz de crear como tu Creador, o puedes permanecer dormido y seguir viviendo desde el miedo.

Es hora de des-hacer ese miedo, de liberarse de él. Es el des-hacer la identificación con el cuerpo y con la mente pensante egoica y restablecer tu identificación con tu Esencia. Dar las gracias por lo que realmente eres, pues eres perfecto. Eres digno de amor, de ser amado y de amar. Des-hacer el error y las ilusiones que albergas hacia ti mismo y percibir la verdadera luz que hay en ti. Liberar a tu mente de la prisión de tus conceptos, de tu sensación de carencia y pequeñez, para restaurar la cordura y el equilibrio de la mente; Restablecer tu paz mental.

Corregir el pensamiento falso, separar lo real de lo irreal y percibir la plenitud. Redimir tu errada percepción de carencia y liberarte de tu falso sentido de aislamiento, privación y pequeñez.

Continuará…

 

Con amor;

Rebeca BenLuz

 

 

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