Todo es posible si dejas de decidir lo que puede ser posible y lo que no
Tú no decides cuando amanece o cuando llueve, tampoco haces que los planetas no se caigan o que la tierra gire de una manera determinada
Vivimos con el punto de referencia de nuestro pasado, sin confianza ni en nosotros mismos ni en la vida. Tememos la incertidumbre, intentamos controlar nuestra vida y la de los demás para sentir una falsa sensación de seguridad, adelantamos sucesos que jamás ocurrirán y nos movemos en un estado permanente de alarma y protección que no nos deja vivir la vida de una manera fluida y enriquecedora.
Para controlar, para no sentir incertidumbre sólo tenemos una estrategia: agarrarnos a lo que sabemos, a nuestro pasado.
No nos damos cuenta de que podemos vivir la vida o con lo que sabemos o aprendiendo. Aprender conlleva responsabilizarnos de nuestra vida. Si nos comprometemos a responsabilizarnos de nosotros entonces surgirá lo más necesario para vivir: la confianza.
No confiamos en nosotros mismos porque decidimos desde el pasado lo que pude ser posible o no en nuestra vida. Nos negamos a soñar y trabajar en nuestros sueños porque no confiamos y porque ya decidimos de antemano lo que es posible y lo que no.
Tú no decides lo que es posible y lo que no. En un universo ilimitado como en el que vivimos, todo es posible si reconocemos que nosotros no orquestamos ni controlamos nada, sin embargo sí podemos hacer algo, nuestro único papel: empezar a vivirnos, a ser responsables a través de la atención puesta en nosotros, en nuestras emociones, en nuestros pensamientos para ver qué es lo que somos y lo que no somos, y darnos la oportunidad de confiar en nosotros en mismos, en nuestra capacidades, aquellas que ya hemos descubierto y las que nos faltan por descubrir.
Podemos enfrentarnos a las situaciones si tomamos la responsabilidad de permitirnos sentir lo que sentimos ante cada situación y mirarnos hacia dentro con una mirada de amor y comprensión, y con la actitud de aprender.
Dejemos de cerrarnos puertas para no acceder a lo que anhela nuestro corazón, dejemos de buscar la certeza del pasado mediante el control y el estrés que genera querer controlarlo todo.
Fluyamos confiados en la vida que sabe más que nosotros, fluyamos con la confianza en aquello que no conocemos aún de nosotros. Fluyamos en la responsabilidad de conocernos para darnos lo mejor y recibir con gratitud lo que la vida nos da.
Todo es permanente cambio. La única que se resiste a transformarse es la mente y es nuestra responsabilidad hacernos cargo de ella para que forme parte de esa vida en permanente cambio, soltando lo viejo, soltando el punto de referencia del pasado y evolucionando junto con el universo.
¿Qué vas a hacer hoy para confiar en ti y en la vida? ¿Vas a seguir decidiendo lo que es posible y lo que no?
Te deseo un feliz día;
Rebeca BenLuz


