Un alma despierta en el Amor Divino es una llama que sabe y siente que está formada de la energía de Dios y así mismo sale de ella de manera consciente

– Robert Detzler-

«Cuando sueltas todo aquello que no está alineado con el verdadero Amor en tu interior y exterior, dejas espacio para que entre todo aquello que no sólo está en consonancia con tus valores más profundos, sino que éstos puedes llevarles a la práctica con aquellos que sí están alineados en el Amor Real y con Dios  «

«El Amor más grande»- Rebeca BenLuz-

En estos días que tan marcados llevamos en el calendario y en nuestro inconsciente, me ha parecido importante compartir este artículo.

Como muchas veces he dicho, sólo una persona puede a cercarse a conocerme profundamente, y digo acercarse.

Últimamente las personas me vienen bastante movidas por dentro, yo misma lo estoy en momentos, porque estas fechas nos alteran debido al simbolismo tan familiar que la sociedad nos ha metido por las venas, creándonos ciertas lealtades que nos hacen permanecer donde no queremos y con quien no queremos en verdad.

Sé que hay muchos que piensan (por sus palabras cuando hablan conmigo) que yo no tengo valores familiares o algo así. Bueno, siempre digo «no me etiquetéis que puedo sorprender y mucho».

Soy una persona fuerte en valores y muy leal a esos valores. Ya nombré mis principales valores una vez, y esos son los que me guían siempre. La Libertad, el Amor Real, la honestidad, la autenticidad, mi crecimiento espiritual, emocional y psicológico; y contribuir al mundo son los más importantes para mi. Tras conocer el Amor Real en mi añado que ahora mi principal valor es Dios. Tengo más valores, claro, pero estos son los centrales para mi y a partir de ahí alimento mis otros valores. Uno de los valores que alimento con ellos es la familia. Es un valor importante para mi.

Me decían una vez, Rebeca es que tu eres despegada y lo de la familia no va contigo. Bueno, eso lo dice quien no me conoce. Lo que no va conmigo es ser leal a lo que no ES. Y esto no lo aplico sólo a la familia, sino a todo.

Durante muchos años fui el contenedor emocional familiar en la casa de mis padres y en mis relaciones de pareja. Yo era la comprensiva, la empática, la única adulta emocional. La que era capaz de ver las cosas de otras maneras y donde todos, de unas maneras o de otras, se apoyaban y sostenían. Como tenía la capacidad de soportar mucho, cuando ocurría algo malo era la responsable de ello…o la que tragaba las idas y venidas del resto. Si ocurría algo bueno, la historia cambiaba y era triunfo de los demás. Yo no le daba importancia. De hecho, lo normalicé. Y cuando uno va normalizando ese tipo de cosas, sea donde sea, va alimentando aquello que se mueve de fondo: la codependencia y los apegos. Cuando se alimentan estas cosas que se alejan del Amor Real, uno pierde hasta la capacidad de respirar y el cuerpo se ahoga de todo lo callado. Al final somatizamos lo no expresado, somatizamos la realidad de toda esa codependencia, de toda esa carga acumulada que nos negamos a escuchar con honestidad.

Con el paso del tiempo a mi no me sentaba tan bien eso de no respirar libre y profundamente y te vas dando cuenta de que algo no cuadra. Te empiezas a despegar, si, porque la energía de las personas como yo sienten algo que les hace «despegarse», aún manteniéndonos como contenedores emocionales de los demás. Te culpan por ese «desapego», pero siguen agarrándose a ti. Me costó alejarme por toda la energía que invertí ahí durante mucho tiempo, y no me arrepiento de haberla invertido entonces, pero llega el momento en el que la energía del amor te pide llevarla a otro lugar, o al menos, sacarla de allí, porque pasa de ser invertida a ser derrochada.

¿Quiere decir eso que no tenga valores familiares? No. Les tengo, y muy fuertes, pero no para quien la sociedad o el ego me dicte.

En una clase con mi coach de Ascensión de Llamas gemelas, José Sánchez, de wwww.twinflameuniverse.com estuvimos trabajando juntos una parte de mi inconsciente donde aún permanecía agarrada a la lealtad familiar por mis valores con mi familia biológica. Pude ver con claridad gracias a él, como por alejarme de lo que no estaba alineado con el Amor Real y con Dios no significaba que yo abandonara el valor que tenía respecto a la familia. Yo no puedo comprometerme, ser leal, feliz, apasionada, auténtica y compartirme completamente a mi misma en un entorno donde no se está en la armonía que sólo Dios y el Amor Real pueden traer, donde yo no pueda potenciar mis valores centrales. En mi familia nadie estaba alineado ni con Dios ni con el Amor Real, ni mucho menos potenciaban mis valores centrales.

Sí, tengo un valor familiar fuerte, pero no significa que ese valor le pierda porque haya decidido soltar a mi familia biológica, y esto lo pude atribuir claramente también con mi ex familia que era mi exmarido y su familia.

Gracias a dejar ir toda esa culpa que me generaba inconscientemente soltarles debido a la lealtad a mi valor familiar, pues soy muy leal a mis valores, he podido dejar espacio para vivir la verdadera familia que está alineada con Dios y con el Amor Real, donde mis valores no son sólo potenciados, sino donde todo mi Ser es honrado, respetado y amado.

Tuve que soltar y mucho para dejar el espacio suficiente como para encontrar a la familia que Dios tenía para mi. Ahí si puedo comprometerme porque todo me anima a ello. Ahí si puedo ser feliz porque todo está alineado con Dios. Ahí si puedo apasionarme porque todos comparten sus pasiones. Ahí sí puedo ser auténtica porque nos motivamos cada día a serlo unos con otros. Nos ayudamos a deshacernos de todo lo que no somos para que nuestra autenticidad brille cada vez más. La honestidad es lo natural. La aceptación es completa y compartimos lo que somos de manera abierta desde el amor real, que es lo que potenciamos en esta familia donde cada vez somos más y nos ayudamos más a crecer y evolucionar. No fomentamos ni la codependencia ni los apegos, sino todo lo contrario, aprendemos juntos a deshacernos de ello.

Sabemos que estamos co-creando un nuevo mundo y eso nos motiva cada día más.

Si, tengo un valor muy fuerte familiar, y donde siento la familia real, la familia que Dios sí creó, ahí pongo todo mi corazón, todo mi compromiso, mi amor y mi Ser.

He agradecido mucho a Dios por todas las cosas en mi vida, pero jamás me he emocionado y llorado de la manera que lo he hecho de agradecimiento por haber encontrado por fin a LA FAMILIA.

Entonces comprendes lo importante que es seguir al corazón, al sentir profundo de tu alma, porque sabe dónde tiene que llevarte cuando no has dejado de buscar la Verdad, cuando no has dejado de buscar el Amor Real.

Soltar personas, sean las que sean, no es abandonar tus valores. No lo es. Es alinearte más con ellos y llevarles allí donde sí perteneces.

Sabía y sentía en mi corazón siempre que muchas cosas que pasaban en mi familia biológica, en mis relaciones, en mi exmatrimonio no estaban alineadas con el Amor Real, lo sabía…sentía que eso no era amor. Porque yo me conozco muy bien, se de mis valores, de mi compromiso con esos valores, y si me estaba costando llevarles a cabo era porque ahí no era. Era porque esas personas no eran. Era porque esos entornos no eran. Yo soy una con todos mis valores centrales y los que les siguen. Y si mis valores fallaban en esos lugares es porque no podía ser auténticamente yo y me estaban convirtiendo en otra persona. Sólo en el amor Real puedes ser tú completamente y que los valores se den solos, salgan solos. Sólo en el lugar correcto haces lo que sientes sin sentirte mal por ello, porque el que está a tu lado quiere lo mismo, pues comparte no sólo tu profundidad contigo, sino el mismo Amor Real en el que juntos estáis ascendiendo interiormente.

Sólo en el lugar correcto el otro te invita a sentirte, a escucharte, a amarte, a valorarte, a apasionarte, a compartirte, a que seas feliz de verdad, a que  crezcas y tengas cada vez una visión más elevada de ti mismo. Agranda tus sueños del alma y los co-crea contigo, pues también son compartidos. Ve tu belleza más allá de las apariencias, de los estereotipos, de las estructuras, de las etiquetas, de las tonterías de tu ego…siente esa belleza porque la comparte contigo, y la comparte porque es donde perteneces. Y donde en verdad perteneces tu valor familiar se siente en paz completa, en dicha, no es obligado, no es presionado, es libre de ser compartido. Y jamás actuarás en contra de ese valor, ¿sabes por qué? Porque esa es tu verdadera familia, la familia que Dios sí creó para ti. Esa es la Unión que fue creada perfectamente para ti.

Dios ya tiene creado lo perfecto para ti, sólo tienes que hacer espacio para que llegue… y si no me crees…corrobóralo. Tu corazón lo sabe.

Con todo mi Amor;

Rebeca BenLuz