Si algo nos quiere mostrar Dios en nuestra Ascensión hacia el Amor Real es que no estamos solos
Cuando bajas a las profundidades de esa parte de tu conciencia herida. Cuando penetras en los miedos más profundos. Cuando atraviesas el fuego de la disolución de las partes más fondosas de tu ego. Cuando te adentras en la oscuridad oculta de tu inconsciente…es cuando descubres la total presencia del Amor. Una presencia que te acompaña a cada paso de tu proceso y viaje interior. Que te guía para enfrentar aquello que no te deja descubrir el Ser maravilloso que eres. Así es Dios. Él está en todas partes. Ni alejado ni separado de ti. Uno contigo, quiere que sepas que nunca te abandona ni estás sólo, porque jamás estás, ni estuviste, ni estarás separado de Él.
«El Amor más grande» – Rebeca BenLuz-
Hace unos días leí un comentario en uno de los vídeo de mi canal de YouTube donde alguien decía que este camino interior es difícil y muchas veces, doloroso.
A veces no se puede dar una respuesta a este tipo de cosas en una sola frase, y sentí que era mejor hacer el vídeo que acompaña a este artículo y escribir sobre ello.
Conozco muy bien el camino, al menos lo andado hasta ahora, y sí, efectivamente se vive en ocasiones como que fuera difícil y doloroso. Pero…en verdad no lo es.
Estamos apegados e identificados a una conciencia de separación, la conciencia del ego, que nos hace sentir solos en nuestro mundo interno (y externo). Hemos vivido tanto en él que nos hemos olvidado de quienes somos y de dónde venimos. Nos hemos perdido en sus creencias, en sus aprendizajes sobre lo que no somos en verdad, en sus máscaras y personajes, en sus miedos, en sus ausencias de amor, en sus heridas y traumas…en todo aquello que el mismo ego representa: sufrimiento, engaño y separación De Dios.
Es por esto que cuando realizamos nuestro viaje de vuelta a casa, de vuelta al Amor Real, inevitablemente tenemos que deshacer todo ese enredo egocio y sumergimos en las profundidades que tan ingeniosamente nuestro ego ha escondido para alejarnos de la Verdad.

Paso a paso, aprendiendo a darnos amor a nosotros primero para conocer el Amor Real, atravesamos aquello que nos sobra y que no somos, dejando que la luz saque a la superficie todo aquello que no está alineado con nuestro Ser, con Dios, con el Amor. No duele el viaje, duele lo que estaba oculto y tan apegado en nosotros. No duele el recorrido, duele ese duelo que se vive cuando nos hemos apegado a algo, en este caso a nuestras máscaras que se caen en presencia del Amor.
El camino no es difícil y doloroso, lo que es difícil y doloroso es hacerlo a la manera del ego, que es sin Dios, sin el Amor. El ego siempre elige que sea complicado para rendirnos, para no desaparecer. Elige sufrir porque no sabe amarse así mismo. Es el ego el que se siente solo, desesperado y separado. Y es nuestro apego a él el que nos hace vivir como una realidad toda esa soledad, toda esa desesperación y separación.
Pero si utilizamos el poder de nuestra decisión, podemos elegir que nuestro camino sea fácil, amoroso, compasivo, incluso divertido. Esto no significa que en ocasiones no salga dolor. El dolor tiene que ser sacado fuera, pero si elegimos hacerlo con Dios, desde el amor y la compasión, no será un dolor que duela, sino un dolor que libera. Esa es la diferencia.
Yo he tenido momentos de llorar de corazón, dejando salir ese dolor que no permitía la entrada de La Paz y la alegría de mi ser, que no permitía la entrada del gozo De Dios. Y mientras sentía todas esas lágrimas podía percibir desde mi alma la gran belleza de esos momentos. Podía sentir la hermosura de mi interior y lo perfectos que son esos ratos en los que Dios me invita a sacar lo que ya no me sirve hasta sentir una profunda liberación, paz, amor y alegría.
Este camino no es para que duela, sino que es un camino de liberación. Y el ego hace todo lo posible para hacer del camino un sendero de sufrimiento en vez de uno de gran belleza.
Cuando eliges realizar el viaje con Dios y de su mano, podrás escuchar su voz; una voz que te acompaña con mucha ternura, suavidad, amor, compasión y atención. No hay nada más precioso para mi en los momentos que parecen duros de enfrentar en mi interior que escuchar la voz De Dios diciendo: incluso cuando estás llorando el dolor que te sobra, estas hermosa. Y así es como me siento. Hermosa…abrazada y amada en mi camino, segura por donde Dios me guía en mi interior, a salvo siempre con él y entregada a su amor, dejando que la fe y la confianza crezcan en mi, abriendo mi corazón a los pasos que me muestra. Es entonces que el camino no es difícil, ni duro…sólo desafiante hasta que me rindo al Amor entregando por completo mi corazón a Dios.
Hoy puedes tomar esta elección: No hacer el camino solo y dejar que Dios lo haga contigo. Ábrete a que te acompañe de la manera que Él considera dentro y fuera de ti. Muchas veces son maestros que compartimos nuestro viaje y que ya sabemos una parte importante del camino, y otras veces será su voz en tu interior que podrás sentir de una manera muy certera. Sólo ábrete y elige hacerlo fácil. Dios es fácil, el Amor Real es fácil.
Aquí te comparto el vídeo.
Con todo mi Amor;
Rebeca BenLuz




