La maravilla que encierra la energía en la dimensión del Amor es tan grandiosa que te permite colocar cada paso correcto hacia la comprensión del corazón.

«Cuando comienzas el bello camino del despertar, tienes tantas direcciones a las que mirar que debes dar los pasos pequeños y exactos para no volver a perderte, aunque a veces es inevitable salirse. Lo bueno de esta transformación del Ser hacia lo que ES es que ya no te vuelves a dormir jamás«

Hace tiempo llegaban a mi ciertas imágenes donde podía verme totalmente en paz tumbada con unas flores amarillas en mi pecho rodeada de…tal vez almas, algunas que mi corazón podía reconocer, otras no…Y a pesar de no entender exactamente lo que significaba, con el tiempo perfecto De Dios vas siguiendo el sentir de tu corazón soltando cualquier razonamiento mental, dejando que todo se vaya dando en el orden Divino para dar sentido a cosas como las que yo era capaz de percibir con mucha claridad y sentir.

Con el tiempo han llegado a mi unas enseñanzas que han dado sentido no sólo a esas imágenes, sino a muchas otras cosas que había experimentado.

Uno de mis maestros nombró a St. Germain, y sentí como mi corazón comenzaba a palpitar con entusiasmo, mi energía podía notarla por brazos y piernas. No sabía de ese nombre hasta ahora, y sin embargo me moví acelerada por todo lo que sentía hacia una de las estanterías donde tengo los libros que no he leído y que tengo ahí desde hace años.

Mi sorpresa fue cuando encontré que uno de esos libros era «El libro de Oro de Saint Germain». Al abrirlo mi corazón se agrandó de una manera que no estoy acostumbrada, y al leerlo no podía creer sus palabras…era todo lo que yo intentaba expresar muchas veces en mis clases, en mis charlas, ese sentimiento que en esas hojas tan bien podía reconocerlas. Es tal el agradecimiento que te inunda cuando corroboras que lo que tu corazón, tu Ser, tu Maestro Interior  te transmite es cierto, que el Amor te penetra aún más para que sigas avanzando en esa Verdad que te ha sido mostrada para compartirla.

Al leer en ese libro sobre la Hermandad de la Luz, mis imágenes pasadas volvieron con más claridad y cobrando más sentido aún. Y fui a buscar mis escritos pasados, esos que yo dejaba salir a través de mi corazón. Eran lo mismo, eran la misma enseñanza, y ahora todo estaba tomando aún más forma, completándose aún más; otro paso que sigue llevándome por la verdad del amor y el reconocimiento de quién Soy.

Si esto no bastara, algo me impulsó a buscar aún mas, y encontré otro libro: «Almas gemelas y espíritus afines», sobre la presencia Yo Soy de Saint Germain canalizada por dos maestros. Todo seguía siendo una serie de enseñanzas Divinas que resonaban en el centro de mi corazón.

Todo va cobrando mucho sentido cuando sigues tu voz interior. Todo encajaba de una manera perfecta; mis actuales maestros, mis visiones, mi sentir, estos libros…Todo está siendo perfectamente ordenado para recordarme lo que creía haber olvidado pero que en el fondo sabía: El Amor es lo Real y lo que Yo Soy es Perfecto.

Y lo que en todo momento me había servido de guía era mi SENTIR.

Este camino es un camino de sentir, no de pensar. Es una senda de profundidad emocional no de conocimientos mentales. Aquí la mente no sirve, aquí la herramienta es el corazón, aquel olvidado durante épocas y años. Es la pureza de nuestro corazón la que nos recuerda el Amor Real y que somos dignos de lo perfecto en nuestras vidas; Somos co-creadores con Dios de una vida perfecta para nosotros.

Es nuestro sentir el que nos muestra lo que nos limita, el que a la vez nos sana, el que purifica nuestra conciencia para abandonar lo que no somos y entrar en aquello que sí que somos.

Hemos sido educados, más bien adiestrados para no sentir y solamente pensar. Lo curioso es que pensar no está bien ni mal, sencillamente es darse cuenta de que ninguno de esos pensamientos son en verdad nuestros. Repetimos pensamientos como loros; repetimos los pensamientos y creencias de nuestros padres, de nuestros educadores, de la sociedad…nada es en realidad nuestro dentro de nuestras cabezas, y nos convertimos en copias los unos de los otros haciendo lo mismo que todo el mundo hace. No fuimos creados de esa manera. Fuimos creados diferentes y únicos, especiales…para contribuir en la diversidad de formas de vida, creando nuestra única manera, la que desea nuestro corazón, y se nos ha olvidado. No hemos creado nada, sólo hemos fabricado otra copia y vivimos como el resto, como nos dijeron, como aprendimos. Se nos olvidó que el maestro verdadero era el Amor, nuestra Fuente, Dios. Se nos olvidó que nuestra Divinidad es la que nos enseña a crear la vida que vinimos a crear, esa vida que Dios desea crear a través de ti y que tú tanto deseas vivir pero a la que renunciaste por las creencias.

El sentir es único y verdadero. Es lo real. Lo que sientes no es una copia de nadie. Los sueños de tu corazón son lo real, lo que puso Dios ahí es la verdad. Lo demás no es real. Sólo es la ilusión del ego creyendo ser alguien bajo las creencias de otros egos. En verdad tú no fuiste creado de esa manera. Por eso no es real.

La verdad está en tu sentir, ese es el camino. Ir a tu corazón amándote en cada emoción interna que sientes, sea lo que sea.

Y siendo, a cada paso, honesto con tu corazón. Honesto con tu sentir; honrando y respetando cada uno de tus sentimientos.

Espero que reflexiones sobre ello. Y para completarte este artículo te invito a ver el último directo donde hablamos del sentir en hombres y mujeres. Estoy segura de que será un gran aporte para ti.

Con todo mi Amor;

Rebeca BenLuz

Agenda una sesión conmigo online para deshacer tus bloqueos hacia tu Divinidad, Propósito y Abundancia