Cada carencia en tu interior sólo puede ser atendida y cubierta por aquello que en verdad Eres
«La Paz es una de las palabras más pronunciadas y ensalzadas. Como el amor.
La Paz es la bandera que todos levantan como su ideal. Como también el amor.
La Paz es lo supuesto y aparentemente más deseado y buscado por todos. Como también el amor.
Pero La Paz es la gran ausente de los corazones. Como también el amor.»
– Dario Lostado. Hacia la verdad de ti mismo-
De alguna manera hemos buscado el amor y La Paz reales como si nos faltaran desde no sabemos cuándo. Si aún no lo hemos encontrado es porque básicamente buscamos en el lugar incorrecto y de manera equivocada.
Nos han enseñado a buscarlo fuera de nosotros mismos, y cuando nos hacemos conscientes de que debemos buscarlo dentro lo hacemos de manera incorrecta.
El amor y La Paz ya están ahí pero aún no lo hemos descubierto porque no nos hemos parado a experimentarlo, a recordarlo.
Somos amor y paz, y sin embargo no nos vivimos de esa forma. Alejados de lo que somos y de la Fuente de Amor y Paz con la que somos uno, vivimos con sensaciones internas de carencias internas que no son más que un reflejo de la ausencia de nosotros mismos en todos esos lugares que llamamos «ausencias».
Estas ausencias de amor en nuestra consciencia nos hacen vivir desde una perspectiva de separación que fabrica una y otra vez una falsa identidad con la que nos identificamos con la finalidad de rellenar esos huecos sin éxito alguno, pues esa falsa identidad se mantiene alimentada por todos los miedos que provocan esas ausencias; más bien diría que ese ego ilusorio que creemos ser se alimenta de los miedos a sentir nuestras muchas ausencias.
Creemos también que nuestras carencias han sido producidas por el pasado, por una infancia en la que experimentamos que no se cubrían todas nuestras necesidades internas por aquellos que se hicieron cargo de nosotros. En realidad lo que experimentamos en nuestra infancia no fue más que la separación de nuestra fuente interna de amor, aquella que nos cubre cualquier necesidad y nos desapega del reclamo de lo de fuera para no depender más que de nuestra verdadera Fuente y creación.
Nuestros cuidadores lo hicieron lo mejor que sabían, desde sus propias carencias y separación De la Fuente de Amor, y lo que aprendimos fue a vivir esa separación de lo que somos (uno con la Fuente) tal y como nos dijeron: convirtiéndonos en lo que no somos en realidad.
Esto ni es malo ni es bueno, sencillamente es. Pero llega un momento en el que escuchamos una llamada: la llamada del Amor, De Dios para retornar a nuestra verdadera fuente, a nuestro ser real, a nuestro único origen.
Atender esa llamada significa ir atendiendo cada lugar de nosotros que se encuentra en carencia para darle lo que necesita: nuestra presencia, el Amor que somos…Dios, porque somos siempre uno con él.
Es únicamente a través de este camino en el que vamos dando a cada ausencia lo que nos reclama donde reconocemos la Fuente ilimitada que está en nosotros y que somos nosotros. Nos podemos dar todo porque somos todo;
Este comenzarnos a dar es descubrir la diferentes maneras de ser amor dentro de nosotros. Somos amor cuando nos damos atención en esos lugares que están reclamando atención. Somos amor cuando damos valoración a aquellas partes de nosotros que no se sienten valoradas. Somos amor cuando nos damos dignidad en esos núcleos donde no nos sentimos dignos de amor y de todo lo bueno.
Y así es como, paso a paso, desvelamos cada vez más el Ser real que somos y la Unión con nuestro creador.
Nuestro ego comienza a desvanecerse ante el Amor que somos. Y a pesar de sus resistencias a caer, a medida que vamos llevando más amor a cada ausencia interior, el ego va perdiendo fuerza y sentido.
En este vídeo quiero compartirte las principales ausencias que yo he experimentado y que he visto que compartimos la mayoría de seres humanos. Verás cómo atender esas carencias y en qué se basan cada una de ellas.
También voy a recomendarte ver de nuevo el ejercicio del espejo en este otro vídeo que te ayudará a atender tus carencias de manera correcta.
Con Amor;
Rebeca BenLuz



