Amada Hija; no presumas nunca de la gran sabiduría que contienes ni de tener conciencia de la Verdad ante los demás. Sé una lámpara que Dios usa para los que quieran ver la Luz en ellos mismos.
-Mi padre, Eugenio-
Las palabras que te comparto arriba son de una carta que hace más de diez años me escribió mi padre.
Desde un cuarto pequeño del que salía únicamente una vez al día durante una hora para ver el sol, él me escribía cartas en base a sus experiencias con la meditación, su sanación, el yoga y los libros que se convirtieron en sus únicos compañeros durante unos doce años.
Para quienes creen que los que llegamos a donde estamos ha sido por suerte divina, o porque nos han dado todo hecho, estáis muy alejados de la realidad de que en verdad los que hemos llegado hasta aquí (y que llegaremos mucho más alto y más lejos) hemos vivido grandes retos, desafíos y experiencias que hemos usado, no para caer en el victimismo o en el drama, sino para crecer, sanar, profundizar en nuestro Ser y aprender a volar cada vez más libres.
El otro día hablaba con mi padre por teléfono y le explicaba como ahora veo los grandes desafíos como una oportunidad de acercarme más a Dios y a mis sueños más enormes.
De cada reto he salido más confiada, más segura, más sabia, más auténtica, más libre, más amada, más grande, más poderosa, más abundante y rica por dentro y por fuera.
Ha dado igual qué tipo de reto fuera: interno, financiero, de mi unión con mi llama, de mi propósito, de otras relaciones…Dios se ha mantenido a mi lado sin abandonarme ni un instante. Siempre abierta a recibir de su apoyo, de su ayuda, de su infinito Amor. Siempre abierta a su presencia, a su protección, a su cuidado, a su forma Padre, a su forma Madre, a su forma Amigo, a su forma Compañero, a su forma Amante y Marido.
He aprendido, y sigo aprendiendo, a que Dios sea Todo para mi y es que lo Es. De esta manera nada nunca puede salir mal. De esta manera nunca puedo estar siendo mal guiada hacia los deseos profundos de mi corazón. ¿De qué puedo preocuparme entonces?
Dios tiene más claridad que tú de hacia donde te diriges. Dios ve más allá de lo que tu jamás verás. ¿Por qué no te rindes?

El ego sólo tiene un deseo central que te esconde una y otra vez: controlar a Dios. Controlarte a ti. Y aún con todo el sufrimiento que eso genera, lo sigue intentando, en vano. ¿Por qué se lo permites?
Algo que llevo en mi corazón este último tiempo y que estoy experimentado muy de cerca es la rendición a mi Unión con mi Llama Gemela. Rendirte a tu Unión es rendirte a Dios, a su Plan, al orden de sus lecciones. Es rendirte a la paciencia, a La Paz, al Amor…y dejar que todo fluya. Tú haz tu parte que el resto le pertenece a Dios.
Yo esta mañana tenía otros planes, pero sabes…Dios me dijo, no, ahora te sientas y haces esto. ¿Me he puesto a discutirlo? NO. ¿Me he puesto a pensar y darle vueltas? NO. ¿Lo he cuestionado? NO. Me he parado a escucharle en mi corazón desde La Paz, y me he puesto a hacerlo. Y lo estoy disfrutando y sintiendo muy bien para mi. Dios siempre sabe lo que es mejor para ti.
No podrás vivir tu Unión si no sabes lo que Es UNION dentro de ti. Y tu Unión es fluir. Es paz. No podrás vivir tu Unión si uno vives la relación con Dios de manera amorosa.
¿Tu llama se va con otra? Te centras en sanar y en tu relación con Dios.
¿Tu llama no te escribe? Te centras en sanar y en tu relación con Dios.
¿Tu Unión no llega? Te centras en sanar y en tu relación con Dios.
¿Te van mal tus finanzas? Te centras en sanar y en tu relación con Dios.
La queja, tus expectativas, tu suplicas no sirven. Lo que sirve es que sanes y te centres en tu relación con Dios.
Así me enseñaron a mi, a sí lo hice (sin rechistar) y así me encuentro: tremendamente amada, tremendamente en paz, tremendamente hermosa por fuera y por dentro, tremendamente segura, tremendamente guiada, tremendamente rendida a mi Unión.
Y con ganas de seguir reconstruyendo a esta gran mujer en la que me estoy convirtiendo.
Todo lo que hagas por ti y hacia ti; todo lo que hagas para tu Unión, lo estás haciendo para Dios. No lo olvides.
Y dirás, «si yo quiero hacerlo, pero mes es muy difícil». ¿Sabes por qué te es difícil? Porque aún tienes mucho apego en ti. Apego a ideas, a planes, a tu antiguo yo, a personas, a tu llama, al dinero, a los deseos de tu ego, a lo de afuera, a los miedos, a las culpas, al dolor…Y ese apego te hace vivir todo de manera difícil en este camino.
¿Solución?
Bueno, yo no sé si esto será la solución definitiva, pero si una parte importante de ella.
He querido crear para este mes un workshop que pudiera contribuir en tu camino de una manera real y profunda (como con todos los workshop), he sentido que éste evento es un siguiente paso: Trabajaremos en los apegos.
Así que te invito a que visites el enlace de este encuentro para que des conmigo ese siguiente paso; «porque no podemos avanzar si no soltamos con más profundidad aquello a lo que aún nos apegamos».
SIGAMOS ABRIENDO LAS PUERTAS QUE NOS ESTÁN LLEVANDO AL CIELO.
¡Nos vemos dentro!
Desde mi Eterno Amor;
Rebeca BenLuz



