Sentir es liberador y transformador

Por muy desagradable que percibas una emoción o sensación, ésta no es peligrosa sino totalmente sanadora cuando es sentida plenamente.

Hoy te comparto un trocito de mi clase online de mindfulness y desarrollo personal donde explico la importancia de sentir cualquier sensación interna o emoción que yace en nuestro interior.

Para mí es esencial el trabajo emocional ya que hay muchas emociones reprimidas en nuestro interior: miedos, tristeza, dolor…que no dejan de ser energía acumulada en forma de tensiones y que nos hacen vivir nuestra vida de una manera incompleta y estresante.

No vivir y experimentar plenamente nuestras emociones conlleva un importante desgaste energético, un desperdicio de nuestra energía más vital que se queda en forma de tensión dentro de nuestro cuerpo. Cuerpo y emociones son lo mismo. Si conecto con mi cuerpo, conecto con mis emociones y doy salida a toda esa energía que puede ser usada para crear la vida que queremos.

De esta manera recuperamos algo esencial para vivir: nuestro poder emocional, nuestro poder personal. Entonces ya no es necesario tanto ruido mental para seguir sosteniendo y reprimiendo esas emociones enquistadas. Nuestra energía fluye en abundancia, nuestra mente se calma, la visión se vuelve más clara y estanos entonces preparados para tomar aquellas decisiones que antes no tomábamos, y lo hacemos desde un espacio de calma y claridad absoluta, desde nuestro instante presente.

Necesitamos por tanto, la disposición de permitirnos sentir aquello que está ahora ahí en nuestro interior, sin juicios, sin miedo y darnos cuenta de que sentir no es peligroso, sino que es totalmente transformador y sanador.

Todos buscamos sentirnos bien, sentirnos completos, plenos, felices…buscamos incesantemente sentir y en esa búsqueda lo que hacemos de una manera inconsciente es rechazar todas esas sensaciones desagradables, que no son más que sensaciones y que para nada son peligrosas.

Sentir es limpiar, sentir es vivir, sentir es crecer, sentir lo es todo. Sintiendo nuestro cuerpo sentimos la energía que somos. Una actitud de aceptación, de amor hacia nosotros mismos cuando hacemos esa parada y llevamos nuestra atención a nuestro interior y nos preguntamos, qué estoy sintiendo en este momento, cómo es esta sensación en mi interior. Describir qué siento, no juzgarlo, no etiquetarlo o dar una opinión sobre ello; sencillamente sentir y describir esa sensación con honestidad y humildad, sin querer cambiar nada ni rechazar nada, pues está ahí para ser reconocido y sentido conscientemente y con amor.

La libertad de sentir es la libertad de vivir.

Te deseo un feliz día;

Rebeca BenLuz