Lo más hermoso de la vida es el magnetismo del Amor Real

El Amor Real, una vez que nos ha tocado, empieza a transformarnos.

Cuando le sentimos interiormente, un gran proceso comienza a darse donde el Amor hace el trabajo de cambiarnos y empujarnos a crecer en dirección a nuestra auténtica y mejor versión; pero sólo si estamos dispuestos a romper con nuestra antigua versión limitada es que dejaremos que el Amor Real haga su trabajo en nosotros.

El amor siempre empieza por uno mismo y es ese abrazo compasivo y cariñoso que nos invita a aceptar todo lo que somos.
El Amor para sentirlo completo nos pide que abramos nuestro corazón y sumergirnos en el vértigo de volver a confiar en que sí podemos abandonar todos nuestros miedos, todas nuestras culpas, todas nuestras dudas, todas nuestras creencias, todo nuestro viejo «yo», todo nuestro control para entregarnos a lo que realmente nos hace bien, que siempre es Dios, la Vida…el mismo Amor.
En el Amor hay ganas de crecer, hay ganas de aprender, hay ganas de cambiar, hay ganas de mejorar, hay ganas de apoyar todo lo que hay en tu corazón, hay sueños cumplidos que ya no pospones más, hay risa, hay encanto, hay emoción, hay intensidad, hay un magnetismo brutal que te atrae cada vez más hacia tu verdadero y auténtico Ser. Hay una confianza renovada que te impulsa a atravesar todos los muros y obstáculos que te alejaban de la Verdad del Amor. Hay valor, mucho valor. En el Amor se despierta tu guerrero y Dios más poderoso para que le vayas descubriendo con la luz de la fuerza que sólo el Amor Real te da dentro de ti. En el Amor hay paz, una paz real que te hace relajarte en los misterios del amor porque sientes que siempre estás seguro, protegido y a salvo en este camino de transformación permanente.
En el Amor te haces consciente de que quien aparece en tu vida te está contando un poco más acerca de ti, ya sea por las similitudes, por la compatibilidad o por las diferencias, para así movilizarte y empezar a respetar tu propio ser, dándote el valor que tanto mereces estableciendo los límites necesarios, dejando ir lo que ya no está alineado con tu corazón y tus sueños, y abrazando únicamente aquello que sí es perfecto para ti, porque sabes y sientes que el Amor es Perfecto, que tu alma es perfecta y que este camino es perfecto…tan perfecto que te empuja hacia tu vida perfecta en todos los sentidos; y aunque en apariencia nos pueda parecer que no sea así, lo Es.
Entregarse al Amor, a Dios, es como decir: «me dejo en tus manos para recibir lo perfecto en mi Vida, para que me guíes hacia lo que mi corazón anhela con tanta pasión». Dios tiene la misma voluntad que tú. Su voluntad es la tuya, más grande que la tuya y sabe el camino que necesitas hacer, sabe lo que necesitas aprender, sabe de todas tus capacidades, sabe de tus necesidades y sueños reales, sabe quién eres y hacia dónde tienes que ir para tu mayor felicidad. Dios te creó y sabe todo mucho más que tú.
Dios creó el Amor como tu mayor arma para enfrentar cada desafío interior y exterior que aparece; es tu gran herramienta para servirle, servirte y servir a los demás. Es la alquimia de la que te ha dotado para revelarte a ti mismo quién eres en verdad y llevarte a niveles superiores de Vida, a niveles superiores de tu Ser. Es tu catalizador y viene dotado de todo lo que necesitas para dar cada paso avanzando con determinación, con confianza y con valor.
El Amor transforma absolutamente todo. La visión que tenías sobre ti, sobre la Vida, sobre tus relaciones. Cambia tu mente y emociones, abriéndote a los verdaderos encuentros que el Amor y Dios quiere regalarte y que tu corazón reconoce con facilidad cuando estás desde el Amor Real.

Luciano Lutereau, psicoanalista, filósofo y escritor, decía con claridad lo que yo sí he experimentado y sigo experimentando a día de hoy con el Amor. Te comparto sus palabras:

«¡El amor no se entiende! Tampoco se define. Decir “El amor es…” le quita su fuerza porque es una potencia enorme que hace que únicamente cuando nos amamos podamos cambiar y ser diferentes de lo que creíamos ser. El amor es un efecto, el resultado de una entrega al mismo Amor, después de la cual no volvemos a ser la misma persona. Por eso, la gran pregunta sobre el amor es si vamos a dejar que el amor nos transforme y nos cambie la vida por completo.

Cuando te abres al Amor te abres al verdadero encuentro. Un encuentro es algo incalculable, simplemente ocurre y, durante mucho tiempo puede que nos preguntemos por qué ese día y a esa hora notamos por primera vez que una persona era diferente a las demás. ¡Y ahí nuestra mente intenta explicar lo inexplicable del amor! No está eligiendo nuestra mente, es nuestra esencia la que despierta en presencia del Amor sin tener que hacer absolutamente nada más que ser uno mismo sin ninguna necesidad por el otro. Al Amor no tienes que pedirle nada, no esperas nada de él porque sabes que trae lo mejor para ti. Te entregas al Amor y te sientes amando, compartiendo quien sí Eres sin perderte a ti mismo. Una relación donde te has ido perdiendo a ti mismo no es un encuentro, no es Amor. Y si algo tiene aprender a amarnos y amar es que te enseña a dejar ir».

Cuando leía a este autor recordé unas palabras de mi maestro: «Honras algo cuando lo dejas ir. Si te quedas agarrado a ello no lo estas honrando. Amar es honrar»

Para permitir que el Amor te siga transformando, para continuar avanzando en dirección hacia tu mejor versión, tu Ser auténtico y tus sueños debemos abrirnos a dejar ir; honrar nuestro pasado y soltar aquellas relaciones que se transformaron o que quedaron en el pasado.

Yo he pasado por procesos de dejar ir para honrar y amar de verdad lo que fue y lo que ya no era. Relaciones de pareja que se transformaron en otro tipo de relación y que tuve que aceptar para soltar, honrando así lo que fue y la función que tuvieron. Relaciones con familiares, con antiguas amistades. Enfentarme a ver de frente que algunas de esas relaciones estaban basadas más en intereses o dependencia, y dejarlas marchar honrando todo lo que aprendí en ellas. Dejar ir mi relación con mi trabajo y entregárselo al Amor, honrando lo que fue y permitiendo todos los nuevos cambios que el mismo Amor me estaba trayendo. Cada cosa, cada relación con cada una de esas cosas de mi vida he aprendido a honrarlas y dejarlas ir por Amor; ha sido la manera de experimentar ese encuentro porque ya no tienes relaciones como antes con todo lo que aparece en tu vida, sino que vives verdaderos encuentros. Pero lo principal que tuve que dejar ir era la antigua relación que mantenía conmigo misma: una relación que estaba carente de amor y de atención, de valoración e importancia. Y sólo entonces me abrí totalmente a que el Amor se diera en mi, a sentirlo profundamente en mi, a entregarme completamente para que me transformara, para que la relación conmigo misma cambiara honrando lo que creía ser y dejando ir a esa vieja yo. Cuando haces esto sientes algo inmenso, que es que estas recuperando tu relación con Dios, con lo Divino, y que nunca está separado de ti.

Otra cosa que experimentas es un verdadero encuentro con quien en verdad eres, y en ese encuentro puedes reconocer tu Divinidad. Es un encuentro con el Amor, con el perfecto Amor Real. Ese Amor que no te hace renunciar a nada de lo que Eres, que no te permite renunciar a ninguno de los sueños que están en tu corazón, que no te consiente ya renunciar a lo perfecto para ti y que no te priva de vivir el Amor Real, verdadero y perfecto en tu vida con quien está diseñado de manera muy perfecta en tu corazón y en tu alma. Y ves con claridad que lo único que puede hacer que renuncies a todas estas cosas y a ti es el ego, las dependencias, las cosas y personas que no están alineadas con el Amor Real. Pero si te amas realmente, jamás renunciarás.

Esta es mi invitación a que permitas que por fin el Amor te transforme y que te dejes guiar por El; haciendo todo lo que tengas que hacer y confiando en que siempre es para tu mayor bien. Dios no quiere otra cosa para ti.

Con todo mi Amor;

Rebeca BenLuz

Más para ti en este proceso de Amor Real y Divino