Cuando te amas a ti mismo entras en esas profundidades que esconden lealtades que no sólo te esclavizan, sino que paralizan tu crecimiento, tu autodescubrimiento y las potencialidades del Ser que Eres

Yo no podré amarme hasta que no suelte aquello que creí que me daba amor. Yo no podré amarte hasta que no suelte a aquellos a los que creí deber fidelidad y lealtad.

«El Amor más grande»- Rebeca BenLuz-

Las lealtades o fidelidades familiares son cuerdas invisibles, programas inconscientes con mucha fuerza en nuestro ego y que rigen nuestra vida mucho más de lo que podemos imaginar y pensar.

Estos lazos de lealtad invisibles están muy alejados de la realidad y la verdad de tu Ser, pero existen y hacen que vivamos repitiendo ciertos patrones de generación en generación.

Cargamos con una historia que no es nuestra, con experiencias traumáticas que no fueron elaboradas en su momento, y por mucho que uno diga que no le afecta y niegue esas cadenas de lealtad, las hay. Lo negamos porque nuestro ego quiere sentir que es él el que toma las decisiones en nuestra vida, que es él el que controla para así sentir una especie de «falsa libertad», cuando la verdad es que quien está dirigiendo nuestra vida son esos patrones inconscientes y son los que van a determinar nuestra experiencia vital a no ser que despertemos a ellos y los hagamos frente.

«Se nos ha dado la libre elección de liberarnos de la repetición para nacer a nuestra propia historia»

Donde más se pueden ver las lealtades familiares es en las parejas. Muy pocas personas reconocen que su relación se parece a la de sus padres, pero cuando les guías a profundizar se dan cuenta de la repetición de patrones.

Cuando elegimos a nuestra pareja siempre lo hacemos desde nuestras lealtades familiares. Estas lealtades no sólo guardan creencias sobre el rol que debemos de ejercer durante nuestra vida, sino también todas esas carencias, heridas, necesidades, traumas y eventos que no fueron ni resueltos ni atendidos por nuestros padres.

Todas esas creencias absorbidas, todas esas necesidades y carencias, esos traumas y eventos serán la energía sutil con la que elegimos a nuestra pareja. Si darnos cuenta, son nuestros ancestros los que escogen. Son las lealtades las que crean la atracción hacia el otro. Sentimos «algo» especial hacia el otro que no es amor; ese algo especial es la sensación de haber encontrado algo que encaja perfectamente para mantener nuestra fidelidad familiar.

«No elegimos nuestro hoy desde nuestro «yo» único y especial. Elegimos nuestro hoy desde un pasado que no es nuestro»

No debemos subestimar la fuerza del ego y de sus patrones de lealtad, estos patrones son muy potentes. Son patrones que nos dicen cómo debemos de amar y no nos damos cuenta de que esas formas de amor no son amor real, sino formas conflictivas de amor.

Todos venimos de familias con secretos ocultos, duelos abiertos, violencia, maltrato, ausencias, desvalorización, traiciones o engaños, faltas de respeto, dependencias, necesidades no cubiertas, antepasados que han vivido el hambre o la guerra…todo esto, por pequeño que parezca, son traumas.

Cuando sucede alguna circunstancia que pone en peligro nuestra relación de pareja, todos estos traumas se ponen en funcionamiento en forma de miedos y culpas, pero el ego las protege para que permanezcan ahí sin ser descubiertas las lealtades, y si no las hacemos frente dispuestos a reconocer la verdad, nuestros programas de protección y falsa supervivencia se activan y duermen de nuevo los traumas para que sigan anestesiados pero latentes. Nos volvemos niños necesitados dispuestos a no soltar lo que creemos que nos salva de nuestro inconsciente.

La mente ego razona el por qué no puede separarse de alguien cuando en el fondo hay un miedo a sentir la culpa de que si se separa traiciona al sistema familiar, a todas esas lealtades que el ego necesita mantener, pues son una barrera perfecta para la entrada del amor hacia uno mismo y recuperar su Ser. O sentimos el miedo de que la fuente que alimenta nuestras lealtades se aleje y para que no se aleje haremos todo lo que sea necesario. El ego se las ingenia bien para no sufrir el dolor del enfrentamiento y la ruptura de las lealtades.

Cuando mantenemos el trauma familiar, elegimos a aquella pareja que pueda seguir alimentando el trauma, y en algún momento se repetirá y se recreará las mismas escenas  que vimos en nuestra infancia. Viviremos lo que papá o mamá vivió sin darnos cuenta de que lo estamos eligiendo inconscientemente desde nuestras lealtades.

Si no descubrimos estas lealtades no seremos libres de tomar decisiones para crear nuestra única y especial historia personal en el mundo, viviendo lo que nuestro Ser ha venido a vivir y conocer el verdadero amor que yace esperando detrás de todos estos patrones.

Algo de lo que yo he sido consciente es de por qué dentro de los deseos del ego está el de «crear una familia». Y no nos hemos parado tan siquiera a preguntarnos por qué queremos eso y qué es en verdad crear. Todos los deseos del ego son réplicas. Parecen deseos importantes, y para él lo son, y nos engaña con el verbo «crear». En verdad lo que busca es perpetuarse en el tiempo y para eso necesita fabricar deseos desde sus patrones que para ti son inconscientes. Lo que busca es seguir fabricando ausencia de amor, es lo que le hace sobrevivir  no sólo a nivel personal a través de ti, sino sobrevivir en el mundo que compartimos, en sociedad. Es una energía que para seguir existiendo necesita pasar de una generación a otra. Por eso te genera ese deseo de «crear» una familia en un intento de extender sus patrones y salvarse a sí mismo a través de otros.

Algo que a mí me pasó en su momento fue precisamente hacer una parada para preguntarme realmente por qué yo desearía tener una familia y qué es en verdad crear algo así y qué es en realidad eso de «familia».  Esto me sucedió en casa, mientras estaba yo sola escuchando música de piano que me encanta. Entonces, dejé sentirme y se lo pregunté a Dios. Esta fue su respuesta:

  • «No hay nada que crear porque yo ya he creado todo de manera perfecta. Yo he creado el amor, yo he creado la verdadera familia. Yo he creado las verdaderas parejas. No hay nada que tengas que crear, yo ya he creado todo para ti pero no lo ves. Y no lo ves porque aún no has elegido amarme a mi primero para verlo. No has venido a mi para que yo te lo muestre y te has perdido entre los fantasmas de la ausencia de amor y de un pasado que no existe pero que insistes en que permanezca. Hasta que no lleves toda tu atención a mi y le retires la atención a todo lo demás no podrás comprender lo que te digo ni tampoco vivir la familia, la pareja y el amor real. Busca lo que yo he creado para ti y no lo que te han dicho que tienes que buscar. Búscame a mi siempre. Te di la libertad de elegir y puedes elegir ser leal a lo que te han dicho, ser leal a eso que tu crees que tienes que ser leal ahí fuera, lo que te convertirá en alguien dependiente de lo externo y sufrirás por ello, pues no serás libre ni reconocerás el amor y para lo que fuiste creada, o puedes hacer la libre elección de elegirme a mi por encima de todo y de todos. Al elegirme a mi estarás eligiendo el verdadero amor, estarás eligiendo a tu verdadero Ser y entonces, sólo entonces podrás experimentar por ti misma lo que es en verdad crear que es manifestar junto conmigo lo ya creado. Podrás vivir lo Real y dejar atrás la mentira.»

Estas palabras cargadas de sentimiento en mi me hicieron consciente de por qué yo siempre había huido de tantas cosas ahí fuera, principalmente de la familia. A veces sentía como esa energía familiar me sentaba mal, me hacía sentir ahogada en momentos y comprendí también por qué yo había intentado perpetuar las lealtades sin éxito. Yo misma no me dejaba seguir con esas lealtades porque no me sentaban bien. La ausencia de amor no me sentaba bien, no había logrado anestesiarme y conformarme como el resto del mundo que veía, y lo agradecí. Yo quería crear algo muy diferente a lo que veía a mi alrededor día tras día. Yo quería crear algo diferente a lo que había vivido en mi familia. En el fondo cuando observaba este mundo y escuchaba a la gente ahí fuera todo me parecía una locura. Yo necesitaba escapar de esa locura aunque entonces no sabía hacia dónde. Sólo cuando solté y decidí entregarme al amor (que me lo tatué hasta en el brazo) es que se me presentó y a partir de ahí mi único camino iba dirigido en mi interior hacia Dios. No era consciente de ello, hoy ya si.

Se nos da lo que pedimos. Yo pedí salir de la ausencia de amor y crear algo en verdad diferente y basado en el amor Real, sin dependencias ni patrones, sin lealtades insanas a creencias o traumas de otros. Y la única alterativa a eso era volver la mirada interior hacia mi y hacia Dios. Sólo entonces se empezaron a dar las respuestas, atravesando todas aquellas lealtades que intoxicaban la energía del amor en mi y que deterioraban las capacidades y potencialidades de mi ser, que me alejaban De Dios y de la verdadera creación. Dios ha creado con mucho amor no sólo nuestro alma sino también todo lo que para ella tiene: su propósito, la aventura de esta vida, la libertad de ser, sentir, manifestar, hacer, pensar como El lo hace, como nuestro Ser lo hace. El ha creado tu verdadera familia más allá de los límites de que lo que pensamos, y la pareja que casa con tu alma en verdadero amor.

Si no rompes con las lealtades y patrones inconscientes no podrás avanzar, no podrás conocer el amor en ti. No podrás amarte ni sentirte verdaderamente amada. Esto es una decisión consciente, no sólo por ti, sino para que toda esa porquería inconsciente deje de perdurar en el tiempo y en el mundo. Y cuando la llevas a cabo empiezas a ser libre.

Cuando te dejas sumergir por las lealtades y fidelidades familiares estás sucumbido a todas las emociones que se te han transmitido. La rabia, el miedo, la culpa, la tristeza, la angustia…están grabadas en tu inconsciente y están ahí para seguir protegiéndote del amor real, de amarte a ti mismo, de cambiar la dirección del ego. Si las haces frente, si entras en ellas, estarás por fin conectando profundamente contigo mismo, liberando una cantidad de energía que sólo puede ser transformada en amor si así lo eliges y dejas que el amor ocupe su lugar, volviendo a ti y a lo que en verdad eres más allá de esa emociones. Docenas de creencias que no estaban alineadas con el amor en tu vida caerán sólo con este movimiento, porque la verdad sale a la luz en forma de amor. Una verdad que anula por completo aquello que creíste y que te robaba tu auténtica libertad de Ser.

Siempre tienes la oportunidad de romper con esas lealtades y empezar a ser único y especial, tal y como Dios te creó.

Porque mientras sigas encadenado a las lealtades te sentirás obligado a posicionarte aún con papá o mamá, guardándoles lealtad, o te sentirás obligado a ser el mediador entre los problemas que siempre surjen en la familia sosteniendo lo que no te pertenece y deshonrando tu energía en ello. O ser el confidente que siempre debe estar, consolar y calmar (un rol devastador que impide que mires lo que tu ser necesita), o te impondrás ser un tipo específico de persona para poder pertenecer a esa familia y es lo que valoran, ese personaje, ya sea manteniendo pensamientos, comportamientos…o siendo el salvador. Y cuando quieras tener éxito por otro lado no podrás porque sentirás que traicionas. No podrás ser feliz y disfrutar a tu manera en otro lugar, te llenarás de prohibiciones y no podrás establecer tu propia vida nunca porque sentirás que estarás traicionando y haciendo daño.  Aparecerá el miedo a la «pérdida», sin ver que es tu ego teniendo miedo de perder sus patrones inconscientes. Tendrás miedo de salirte de un clan que sólo está fabricado en tu mente inconsciente. Estarás sometido a ellos por mucho que lo niegues. No les amarás, les temerás, porque aquello que amas te hace libre para salirte en el momento que quieras, pero si lo temes no sentirás totalmente esa libertad. Tendrás miedo de amarte y así jamás conocerás el amor. Para Dios no existen los clanes, sólo existen sus Hijos.

Sin enfrentarse a estas lealtades esclavizantes nunca podrás marcar tu verdadero camino donde experimentar todo lo real que Dios sí creó para ti. Mientras, sólo vivirás aquel entorno que alimentará, protegerá y mantendrá a salvo tus lealtades.

Cuando observo el entorno de una persona puedo ver sus lealtades con facilidad. Porque viendo dónde una persona se mueve asiduamente y donde permanece es fácil ver lo que está alimentando, protegiendo y manteniendo. Es fácil reconocer un entorno que ha elegido a Dios, al Amor o un entorno que ha elegido ser leal a los patrones y lealtades del ego, a los traumas, dependencias, carencias, miedos, culpas y ausencia de amor. Y quien elige quedarse ahí es porque aún no se ha elegido así mismo, amarse a sí mismo, al amor real, a Dios, y mi compasión me dice, sólo espero que aprendas la lección y que elijas la verdad pronto. Y que elijas lo que El Universo ha creado para ti. ¿Para qué hacerlo esperar? ¿A qué vas a seguir siendo leal?

Porque como siempre digo, a la mente se la puede engañar fácilmente, pero al amor, a la energía pura del Ser, no.

Con todo mi Amor;

Rebeca BenLuz