Cuando reconoces la inconsciencia que hay en ti, lo que hace posible una nueva conciencia es precisamente la conciencia emergente, el despertar (al Amor Real). No puedes luchar contra el ego y ganar. No puedes luchar contra la oscuridad. Lo único necesario es la luz de la conciencia. Tú eres esa Luz.

– Eckart Tolle-

Si algo hace el ego mientras le estamos dando toda nuestra atención, toda nuestra energía y poder es hacernos creer que sabemos qué es el Amor. Juega a roles donde dice «mira, si estoy amando, si conozco el amor y yo sí estoy amando». Nos induce a la arrogancia, una arrogancia que no permite la entrada a lo Divino para que nos muestre y nos enseñe lo que es realmente el Amor y cómo amarnos y amar. Sostenemos lugares, cosas, personas, situaciones, relaciones en un intento egoico de forzar el Amor, de «salvar» el amor, de que lo que queremos se convierta en Amor. No nos damos cuenta de que eso que estamos intentando una y otra vez no es más que el ego queriendo salvarse a sí mismo para continuar existiendo a través de lo que insiste en sostener. 

«El Amor más grande»- Rebeca BenLuz-

¿Y qué es lo que insiste en sostener?

Verás. El ego es muy complejo, tan complejo que cuando le vas atravesando vas siendo muy consciente de toda la mochila con la que nos quiere seguir cargando y que se resiste a soltar. Va cargado de inconsciencia, de mucha inconsciencia. Su repertorio de cosas inútiles que sólo pesan y no permiten avanzar y crecer, son ladrillos macizos que evitan la vida y que crean muros a la realidad del Amor Real, a la realidad del mundo y de nuestro Ser.

En mi experiencia lo único que busca sostener nuestro ego es esa mochila que carga con demasiadas cosas que nada tienen que ver con el Amor.

Carga con heridas que no hemos atendido, con ausencias de amor, con creencias sobre cómo debemos de ser, con condicionamientos que tenemos que cumplir para ser aceptados y amados, con normas y valores que nos han impuesto y que nos auto imponemos, con obligaciones y deberes, con patrones que oculten nuestros miedos y dolores más profundos…carga con culpa inconsciente, con ideas y conceptos heredados, con apegos y dependencias, con pensamientos repetitivos, con exigencias y control; carga con expectativas y planes de cómo debe ser tu vida, con deseos de posesión y rigidez mental. Carga con insensibilidad y con exceso de hambre por alimentar sus sentidos. Carga con mentiras y con el egoísmo de sustraer, con posicionamientos de mendigo y el infantilismo de no querer responsabilizarse de sí mismo.

La lista con todo lo que carga el ego es demasiado extensa, tanto que empeñarnos en sostenerlo requiere de mucha energía, aunque no lo veamos. Sólo podemos ignorar la energía que conlleva cargar con el ego cuando permanecemos muy dormidos.

El otro día, hablando con uno de mis grandes maestros recordé una anécdota que viví hace años.

Me encontraba de vacaciones con varias personas y mientras estábamos cenando una de ellas fue bastante desagradable con el camarero. Voy a tomarme el permiso para hablar sobre ello porque en estas experiencias es donde uno puede poner el zoom y ser consciente de muchas cosas, al menos yo las aprovecho para mirarme más adentro y encontrar la Verdad, y tal y como Dios nos pide: no ocultes la Verdad, exprésala y déjame a mi el resto.

Muchas de las cosas que puedo sacar a relucir se que al ego no le gusta y que sus reacciones pueden ser incluso agresivas, de ira y venganza, ya no me importa. Sé que es el ego rompiéndose, porque eso es lo que hace el Amor y la compasión, zarandear al ego, no para atacarle sino para que el otro pueda despertar en humildad y mirarse así mismo para explorar esa verdad y encontrar el Amor Interior a través de ella.

Como escribía, estaba en ese restaurante escuchando las quejas y la falta de amabilidad de esta persona del grupo hacia el camarero. Por regla general casi siempre era así. Nada estaba completamente a su gusto. Nunca nada era suficiente. Su interés estaba centrada en su imagen, en su estructura que giraba en torno al materialismo y en un rol de madre de todos, controlando cada cosa…yo podía ver al resto intentando agradarla para  que no saltara en cualquier momento con sus reacciones, a veces demasiado exageradas, cuando alguna cosa se salía de su control o de sus planes. Si no conseguía las cosas a través del enfado lo hacía a través del victimismo, la seducción o la apariencia de inocencia. Debo decir que era una mujer muy guapa, y podía ver con mucha claridad ese personaje que hacía en la calle donde todo el mundo la «admiraba» por su imagen y su amabilidad, tenía a todos en el bolsillo, por así decirlo. Sin embargo yo veía muy bien lo que había debajo de esa máscara; en muchas ocasiones lo sacaba a relucir sin darse cuenta, y si ella se daba cuenta lo daba la vuelta enseguida para no perder esa imagen que a todos estaba vendiendo demasiado bien.

Todo esto podía verlo porque por muchos años yo lo había tenido en mi casa y había estado sometida a ese perfil de persona lo suficiente como para que en un momento de mi vida apareciera aquella ayuda que me invitó a verlo a través de un libro. Recuerdo muy bien ese día. Yo estaba sentada hablando con mi psicoanalista de aquel entonces y mi resistencia a ver la realidad estaba frenando mi avance, así que él me regaló un libro: «El acoso moral» de Marie-France.

Cuando lo leí me vi completamente identificada con todo lo que ponía. Fui consciente de que no sólo había vivido en mis carnes el estar sometida a ese perfil de persona en mi casa, sino también en alguna de mis relaciones de pareja.

Cuando digo que el Amor Real te da claridad, es así. Y te hace ver muy de cerca las situaciones, amando siempre fuera pero sin negar la verdad del ego del otro para no tolerar lo que no es Amor. El mundo es maravilloso, y no olvidar que estamos rodeados de todo tipo de personalidades egoicas nos ayuda a observar con claridad de frente, con honestidad, para evitar aquello que no hace sentir bien ya a nuestro corazón y disfrutar de no permitir entrar a nuestra vida ese tipo de energía. Cuando hacemos esto estamos invitando a entrar en nosotros más Amor y lo que sí que está alineado con él.

Mientras yo leía este libro me dije: Dios mío, no habré yo caído en ocasiones en ser de esa manera de tanto que lo vi en mi casa y en mis relaciones…me asusté. Paré unos minutos a sentir ese miedo, y con mucha claridad en mi corazón pude relajarme al mostrarme que era mi ego intentando evitar sentir el dolor y la vergüenza de aceptar que yo había estado ahí metida, que había estado viviendo relaciones tóxicas en las que me había perdido a mi misma, incluso llegando a perder la confianza en mi en muchas ocasiones cuando la otra persona me sabía dar la vuelta a la tortilla muy bien con sus razonamientos, sus enfados o sus buenas palabras «dulces». Aunque dentro de mi permaneció siempre esa sensación que tanto utilizo: «si, pero…aquí hay algo que no cuadra, esto no puede ser amor». Y me apartaba sin creerme del todo lo que esa persona me decía o quería hacerme sentir.

Mientras permanecía observando esa escena con aquella mujer durante la cena, podía sentir muchas cosas. A su pareja pendiente de ella, admirándola  a la vez que restaba importancia a sus achaques. Podía ver a todos los hombres de esa mesa, incluida mi ex pareja, con esa misma actitud. Me di cuenta en el nivel de conciencia en el que estaban moviéndose las cosas, un nivel del ego demasiado superficial.

Entonces, el camarero se acercó a mi para preguntarme qué tal la cena, yo le pedí disculpas por el comportamiento de aquella mujer y le di las gracias porque todo me pareció que estaba muy rico. También le hice una broma para que pudiera relajarse y reírse un poco. Él me dijo: «Tu amiga es la guapa y tú la simpática. Las simpáticas acaban siendo las más guapas al final del día» Sonreí sin más. No era mi amiga, ni mucho menos. (Definir la amistad para mi…supone algo como que me conozcan profundamente, a día de hoy me atrevo a decir que no hay nadie que haya llegado en a esa profundidad. Sólo una persona que pueda decir que se acerque a ello de todas las que conozco).

Esto me llevó a reflexionar en muchas cosas. Una de ellas fue de qué manera nos hipnotizamos por lo externo, por lo físico y las apariencias, y nos dejamos seducir por ellas de una manera que nos atamos a lo superficial sin profundizar en nada más, atados a lo que nos dicta el ego y dejándonos arrastrar por el ego del otro.

Me reía recordando este episodio porque todos iban a ganarse la aprobación de esta mujer, hipnotizados por lo de fuera, y sin embargo venían a hablar conmigo cuando se sentían mal o necesitaban que alguien les escuchara.

Es curioso ver cómo se despliega ese «me llevé yo a la más guapa, a la más madre». «Me llevé al más inteligente, al más guapo o al que más dinero tiene». Y una sigue observando que con el pasar de los años, muchos metidos ya en bastante edad, han evolucionado muy poco en ese aspecto.

Ves a sus hijos, hablas con ellos y ya sabes que sus padres se quedaron ahí, en esa superficialidad del materialismo y la imagen. Puedes ver con claridad lo que ha sido importante para sus padres. He escuchado hijos decir «soy más guapo que Dios», y sólo esa frase te facilita tanta información de su entorno familiar…

Sigues observando y ves apariencias que han ido cayendo pero que se siguen queriendo mantener. Cuando uno no ha hecho su trabajo interno y no ha crecido acaba por sacar a relucir que se ha convertido en papá o en mamá. También sale lo que uno venía ocultado. La oscuridad es como un balón de playa, y aunque lo intentes mantener debajo del agua, en algún momento acaba saltando. Y en un intento de que siga ocultándose, le volvemos a esconder para no hacerle frente y que nuestro personaje siga escondiéndolo. Así podemos estar hasta nuestra muerte. Pero para quienes lo hemos vivido, para quienes ya lo hemos visto, ya no se nos puede ocultar ese balón de playa por mucho que el otro, o nosotros mismos, queramos seguir jugando en el agua al juego del escondite.

El problema de no amarnos a nosotros mismos y conocer el amor real es que, personas que como «era yo», nos damos y entregamos, nos adaptamos al otro olvidándonos de nosotros mismos, caemos con personas donde su ego no es sólo ego, sino una expresión máxima de ego; lo que se llama la personalidad depredadora. Una personalidad que sabe seducir, conquistar y anular a la vez. Que sabe controlar y como dirigir la vida del otro hacia sus intereses. Es un personaje que sabe como desplegar muchos personajes, y que en su enorme egoísmo y dependencia sabe como hacer depender al otro, usarle y convencerle.

No eligen personas fáciles, eligen a aquellos que suponen un poco de resistencia; eso les da placer porque creen que así consiguen más poder y dominio sobre el otro. Conocen sus puntos débiles y conocen muy bien donde tocarle para atraerle y devolverle a su tela de araña. Incluso te hacen creer que eres libre, es un «haz lo que quieras pero…estate aquí para lo que tienes que estar». En su momento siempre saben donde y cómo hacer las cosas con el otro, y la culpa y el miedo son sus aliados para manejarle.  No subestimemos al ego…ni al nuestro ni al del de enfrente. Por eso yo las digo a mis alumnas: «Si no sabéis recibir mis golpes a vuestro ego, cualquier ego podrá con vosotras». Porque amarse a uno mismo no es sólo darse y recibir amor propio, es llenar lo suficiente tu vaso interno de amor como para ver con claridad lo de fuera y no permitir más en tu vida lo que no es amor. Cuidando de tu amor y de tu trabajo interior y gozar aún más de todo lo bueno.

Lo he visto demasiadas veces, este juego entre egos, y en cualquier circunstancia he podido ver por adelantado lo que ya se va a desplegar.  Como son los egos de unos y de otros es fácil cuando has visto el tuyo y te has pasado años observando y escuchando; y suelo decir «es de manual del ego». Y la recomendación que siempre doy es «No entres en su juEGO».  Pero nos obcecamos en entrar y caer, y alargar su existencia evitando que el Amor Real nos saque de ahí.

No, no hay que subestimar al ego…pero tampoco al poder del Amor, pues el Amor siempre nos acabará sacando de donde no pertenecemos, si así lo elegimos.

En estos días estoy preparando un directo muy especial con un gran hombre, Gil, al que le estoy tremendamente agradecida por nuestras conversaciones. El es un hombre de 60 años que despertó y salió de la tela de araña a la que estuvo sometido durante casi 20 años sin darse cuenta, porque no nos damos cuenta…es tan sútil que no lo vemos…y hay tantas creencias que también nos dominan cegándonos aún más… Él sabe mucho de este tipo de egos y apegos. Aprendió enormemente de esa experiencia y la compartiremos pronto, porque será todo un regalazo.

También tenemos que saber que la herencia aumenta con la edad y si uno no ha ido a conocerse a así mismo acaba convirtiéndose en su padre o en su madre… o en ambos. Entonces, lo único en lo que se ha transformado la relación que podemos tener y sostener es en la misma relación de los padres, con distintas apariencias pero el mismo fondo. Todo esto es lo que uno tiene de frente, pero el ego no quiere reconocerlo ni por asomo y busca seguir agarrado a las apariencias que le atraían de antaño y continuar sosteniendo la mochila para su propio beneficio.  Y así, hasta la siguiente vida.

Qué importante es despertar a todo esto y dejar atrás la arrogancia. Qué importante es tener la humildad de aceptarlo y reconocerlo para poder dejarlo ir y que de esa manera pueda el Amor Real hacer presencia en nosotros.

Qué importante es elegir deshacernos de esa mochila y entregar todo para que la Verdad fluya a través nuestro.

Qué importante es querer descubrirnos a nosotros mismos, desapegarnos de lo que no somos para no acabar siendo papá o mamá, sino quien en realidad somos más allá de estas máscaras, de todas estas apariencias.

Qué importante es amarnos a nosotros mismos y cambiar de camino y de dirección para dejar de ir a favor del ego y dirigirnos a favor del verdadero Amor.

Qué importante es dejarnos enseñar por nuestro corazón a amarnos y a amar de verdad.

Qué importante es rendirnos y entregarnos totalmente a nuestro interior a pesar del dolor que tengamos que atravesar al darnos cuenta de la Verdad y permitir que el Amor Real surja para curarnos y transformarnos en la mejor versión de lo que nuestro Ser ES.

Qué importante es despertar al Amor y salir del adormilamiento del ego.

Qué importante es abrir nuestro corazón con valor para que nos muestre todo lo que hay en él.

Qué importante es tomar nuevas elecciones más conscientes, más alineadas al Amor Real, a la Divinidad y dejar marchar las antiguas elecciones inconscientes que tomábamos desde el ego y sus apegos.

Qué importante es alejarnos de lo superficial y penetrar en lo profundo, en lo espiritual.

Qué importante es dejar de esperar…dejar de hacernos esperar a nosotros mismos. El Amor Real está ahí, junto a tu Ser diciendo: «cuando quieras, da el paso, aquí estoy esperándote» Sólo hay que escucharlo, sentirlo…e ir hacia allí.

No tendrás la seguridad que te ofrece el ego. No tendrás la comodidad a la que te ha acostumbrado. No tendrás la falsa libertad que el ego te ha hecho creer.

Obtendrás mucho más que todo eso.

Obtendrás la inseguridad que te da la aventura del Amor Real, sabiendo que en esa incertidumbre de lo nuevo puedes relajarte. En el Amor Real estás siempre a salvo. No necesitas sentirte seguro, sólo en paz. Pues el Verdero Amor ya de por si es seguro. Una seguridad que conlleva inseguridad y eso lo hace más enriquecedor. Un no saber pero que sabe. Estás en sus manos, y en manos De Dios no hay por qué dudar.

Obtendrás la comodidad de sentirte en tu verdadero hogar. Una comodidad que te estará siempre sacando e invitando a que no te acomodes, pues en el Amor Real siempre hay más para ti…más profundidad, más por descubrir y conocer. Es una incomodidad que te saca de la comodidad para darte aún más gozo, más paz, más Amor.

Obtendrás la verdadera Libertad que sólo el Amor puede dar. La libertad de tu Ser, de tu autenticidad, de vivir la verdad sin máscaras ni apariencias. La libertad de vivir la vida a la manera de tu corazón, de tu alma. La Libertad de ser aceptado completamente por el Amor Real, por tu propio amor, sin el deber de ser alguien o algo. Dios te devuelve la Libertad de una manera que no puedes imaginar.

Una Libertad increíble de amar y ser amado completamente.

Obtendrás conocer tu verdadera Fuente. Siempre ilimitada. Donde Dios es uno contigo, donde Dios es tu verdadero proveedor sin intermediarios…

Despierta al Amor Real, despierta de la ausencia de amor. Despierta del miedo y de la culpa. Despierta del ego, despierta a tu Dios. Su Plan para ti es mucho mejor que cualquier otra promesa de tu mente.

El ego no cumple sus promesas, nada será completo ni real.

Sólo Dios es Real. Sólo el Amor Divino es Real. Sólo Dios y su Amor cumple sus promesas: bajar el cielo a la tierra.

DESPIERTA

Con todo mi Amor;

Rebeca BenLuz

Te invito a ver mi último directo para la Escuela de Educación de la Nueva Era